La palma que invita a mirar a lo alto

La espigada palma de cera en el valle de Cocora, Quindío, es el árbol nacional de Colombia, crece hasta 70 metros y su tronco está cubierto de cera. La altura de este valle, su nubosidad y su humedad hacen de este lugar un espacio de contemplación de la la belleza de la naturaleza que enriquece…

Armonía y belleza natural

La flores nos hablan del valor de la humildad, la sencillez , la armonía, el equilibrio, la belleza. Recrean nuestra vista llevándonos a lo esencial de la vida.

Revelación del ocaso

Cuando llega la noche y el sol se oculta, su resplandor permanece hasta el final como para indicarnos que él estará allí siempre, y aunque no lo veamos con los ojos físicos, en el alma quedó plasmada la luz de ese Sol de Oro que verá un nuevo amanecer.

Regalos de la naturaleza

Las frutas, un regalo de la naturaleza que contribuye a una alimentación sana, deleitándonos con su gran variedad de aromas, sabores y colores.

Fauna ecuatoriana

Es fascinante conocer el mundo animal, su hábitat, su comportamiento individual y social. Podemos aprender mucho de su actuar en equipo. La inmensa variedad de especies, de colores… todo para el bien del hombre que puede beneficiarse pero que debe proteger y conservar para el bien de las futuras generaciones.

Machu Picchu, inolvidable

Me quedé sin palabras contemplando la majestuosidad de las montañas del Machu Picchu y la labor titánica del hombre construyendo en esas empinadas cuestas.

Una experiencia que eleva el espíritu

La infinita belleza de la naturaleza deleita el espíritu. Debemos proteger este inmenso regalo que hemos recibido. La fotografía nos permite conocer tanto la belleza de su estado original como la denuncia de lo que el hombre ha degradado.

Viaje al lago Titicaca, Bolivia

A cuatro horas de La Paz, viajando en un microbus, se llega al imponente lago Titicaca, a 4.000 metros sobre el nivel del mar. 

Islas Ballestas, Paracas – Perú

Extraordinario contemplar la gran población de animales que habitan las Islas Ballestas en Paracas, Perú. Al mismo tiempo pasan por mi mente las imágenes de las islas de plástico en los océanos, que reclaman una acción pronta y decidida de parte de todos.